Durante siglos los intercambios se hacían con monedas de oro y plata, donde el valor nominal correspondía con su valor real. Lentamente se fue abriendo paso al dinero fiduciario, donde el valor nominal no tenía ninguna relación con su contenido real. Se tenía fe en este instrumento de pago, ya que existía la condición de la libre convertibilidad en oro y plata.
Durante el siglo XIX, habían grandes costes de transacción; por tanto se requería estandarizar y unificar los sistemas de pago.
Así que Inglaterra, que era el país más avanzado, tenía grandes cantidades de oro que provenían de las minas de Brasil (gracias al tratado de comercio con portugal) y contaba con Newton, establecerá el patrón oro. El Patrón Oro era un sistema monetario internacional de cambios fijos, es decir, el Banco Central de cada país se comprometía a respetar un valor de conversión fijo (una paridad). Además tenía que existir la libre circulación del oro y asegurar la libre convertibilidad.
El patrón oro fue el sistema que más se impuso en el S. XIX en los países desarrollados, ya que evitaba la inflación y evitaba los costes de tipo de cambio. Pero muchos países no podían entrar (sobretodo los países de la periferia), por tanto, comercializaban con el Patrón Plata.
Todo este sistema podía tener desajustes, pero David Hume afirmó que se equilibraría automáticamente: los países con balanza comercial negativa perderían oro, disminuyendo así su oferta monetaria y reduciendo los precios (deflación). En cambio, los países con superávit introducirían oro, aumentando la oferta monetaria y los precios, creando por tanto inflación. La deflación volvería competitivas las exportaciones y la inflación las reduciría reajustanto la cantidad de oro.
Pero en el momento que hay proteccionismo, el Banco y Estado tendrán que intervenir haciendo ajustes del tipo de interés: encareciendo y reduciendo el precio del dinero, esto se transmitiría a las empresas y consumidores disminuyendo y aumentando al inversión respectivamente y reajustando su oferta monetaria. Si disminuye el oro hay que subir el tipo de interés y al revés.
Finalmente, el patrón oro que había nacido con la gloria inglesa, acabará con la 1ª Guerra Mundial, ya que dependía del liderazgo británico.
- Actualmente, los humanos confiamos más o menos en el dinero bancario, sin necesidad de tener reservas de oro respaldando toda la oferta monetaria que existe. Toda esta confianza la hemos ido cogiendo con el paso del tiempo y nos ha permitido un aumento de la masa monetaria, además de un crecimiento del PIB y del comercio. Con el paso del tiempo hemos pasado de tener una economía con monedas que su valor nominal valía menos que su valor real (ejemplo de unos duros en la época de Franco que los fundían) a una economía completamente diferente, donde el valor real de las monedas no vale prácticamente nada en comparación a su valor nominal. Esto era necesario para la expansión de la economía, ya que no existían tantas reservas de oro y plata como se necesitaban. Por tanto, los métodos tradicionales empezaban a ser insuficientes, dando paso a los nuevos métodos.